Pensamientos,  Relatos

Conocerse, conocernos

Tal vez, he hablado mucho del amor y del desamor y no de sus fases, que es lo que nos toca vivir a todos alguna vez en nuestras vidas… a fin de cuentas, son los momentos que nos sirven para recordar cuando necesitamos un escape.

Quizás, el momento o la fase más bonita del amor es la de conocerse y hacerlo mutuamente, un reto. Es como el disparo al aire en la salida de una carrera de obstáculos en la que todos los corredores quieren ganar. Conocerse es adentrarse el uno en el otro, explorarse, no solamente físicamente, ni psicológicamente, sino también de forma curiosa, en la vida de cada uno.

Adentrarse dentro de una persona, es hacerlo en una selva inhóspita que no sabes muy bien lo que te espera, pero que tendrás que recorrer, si quieres llegar a ese reino prohibido que tanto ansías desde hace tiempo. Bonito es hacerlo en forma de conquista, poco a poco, como pidiendo permiso, para que la otra persona no se sienta violenta ni presionada.

Conocerse es dar un paso adelante a pesar de que muchas veces hay dudas, del estilo de: ¿merecerá la pena?, ¿sufriré mucho?, ¿se marchará y me dejará el corazón roto?, ¿o será real todo lo que estoy viviendo’

Y es en este momento tan raro y bonito a la vez, donde todo nace, donde si el sentimiento aun es poco y lo que ves te encanta, este crece de forma exagerada, porque sabes que la persona que tienes delante, quizás merezca la pena, quizás sea todo lo buena que creas y no sea sólo una idealización.

Te adentras en alguien, comienzas a extirpar sus emociones, las ves claras, sabes que el camino es el correcto. Pero, como es lógico, a veces salen dudas, porque venimos tan quemados de otras relaciones, de otras personas que también nos prometían el paraíso, que nos venimos abajo y dudamos, entonces, estamos a punto de perder algo increíble, que es conocer a alguien que tenemos con nosotros. Nunca se puede dudar, porque si lo haces, el miedo vence.

Y entonces tienes que convencerla, mejor dicho, mostrarle, que tú no eres como todo lo que ha dejado atrás, que no caerás en los mismos errores y que tú, si bien mereces uno o mil momentos. Pero si ella está esquiva va ser difícil, porque, aunque hagas un montón de cosas por ella, siempre va a desconfiar, siempre va estar a dos metros de tí, tendrás que darle tiempo al tiempo, dejar que cada vez se acerque más, paso a paso, a su ritmo, aunque esto te joda un montón.

Y si ella te deja entrar al fin, te abre su puerta, que es la de su casa, la de sus muebles, la de su cama, la de su corazón, la de su cuerpo, eso hay que cuidarlo, porque un fallo, da paso a la desconfianza de nuevo y vuelta a empezar otra vez.

Conocerse es confianza, un cheque en blanco para todo lo que viene después. Quizás el momento más emotivo de toda relación, porque cada descubrimiento que haces te sorprende más, te ilusionas al saber que sus gustos de música son igual que los tuyos, conoces esa canción que la hace bailar como una loca; descubres que os gusta el mismo estilo de cine; los viajes que soñáis hacer juntos. Son pequeños tesoros que os intercambiáis, son cimas de montañas que se conquistan, son mundos nuevos que se abren, con decenas de imágenes que vienen a la cabeza, de todas las cosas que se pueden hacer juntos, de infinidad de planes que están aún sobre pies de barro, pero que se convertirán en firmes y deseosos a medida que pasan las semanas.

No hay mejor momento para conocerse, que esas largas conversaciones nocturnas hasta las tantas, por teléfono, en la que una atmósfera distinta a la del resto del día se posa sobre vosotros. Da igual la distancia en este momento, porque un teléfono basta para acercaros como si estuvieseis cara a cara, tirados en la cama. Quizás es en estas conversaciones, cuando se sabe si la relación saldrá adelante, si tiene futuro, si será pura…no me preguntéis porqué, pero es uno de los momentos más íntimos que hay, de los más bonitos, donde cada cosa que se dice, se graba a fuego en nuestra mente, para luego recordarlo y darle mil vueltas a la cabeza, para leerlo entre líneas, para comparar, para justificarse, incluso, para cuando lleguen los malos momentos echárnoslos a la cara. ¿Quién no ha tenido una conversación maravillosa como éstas a las tantas de la madrugada, colgar, apagar la luz y dormirse con una sensación rara y dulce a la vez?…

Incluso, hasta cambia la voz de ella, su forma de decir las cosas, de envolverlas en un aura de nostalgia y, sobre todo, dicho con mucho cariño. También salen millones de risas por cualquier estupidez, que retumban las cuatro esquinas de la habitación. Todo queda claro desde el minuto uno, porque sientes su tono más seguro que nunca, a estas horas, no hay ruidos, no hay prisas, no hay nada, sólo vosotros dos y vuestras voces que resuenan en la habitación.

Benditas esas noches en las que te morías con el sueño, pero no querías colgar el teléfono, aunque los ojos se cerraban por momentos. Este es sin duda, uno de los momentos más grande de conocerse, aquí se ponen las bases para todo lo que viene después.

Luego están los paseos, las tardes perdidas de un domingo en cualquier lugar, que, si no lo es, su compañía ya lo hace, y como no, los viajes. Es ahí donde conoces a la otra persona, más que nada, porque la ilusión de compartir una experiencia juntos como es un viaje, da alas a abrirse aún más a la que es tu acompañante, no solo viajera, sino emocional. En un viaje, los sentidos se agudizan, ante la necesidad de captar todo en un pequeño espacio de tiempo, es ahí, donde el corazón también lo hace, donde todo se siente a flor de piel. Si todo va bien, entonces, esa ciudad que visitáis quedará para siempre con una atmósfera distinta a todas las ciudades del mundo y cada vez que veas una fotografía o alguien te hable de ese lugar, algo en tu corazón encenderá una mecanismo que haga que una sensación maravillosa envuelva todo tu cuerpo y cientos de imágenes, de los dos paseando cogidos de la mano, riéndose, charlando, o simplemente observándolo todo, no pararán de pasar a una velocidad de vértigo por tu cabeza, algo así como cuando uno se muere y pasa toda la película de su vida por delante de los ojos, antes de apagarse la luz para siempre…A partir de entonces, esa ciudad llevará el nombre de ella ligado.

Conocerse es un reto, salpicado con cierta dosis de ilusión e intriga, pero que te trae un motón de buenas sensaciones, porque es una especie de carrera de fondo, en el que se van quitando un montón de estereotipos a cada metro que se anda.

Pero también tiene sus riesgos, el conocerse puede dar paso al miedo, a las dudas, incluso a dar un paso atrás, o dos. El vértigo emocional viene envuelto siempre en forma de duda. Tener delante a una persona asombrosa y que cada vez te gusta más, porque te da algo que todas la demás no dieron, en el fondo te hace dudar, porque crees que esto es un espejismo en medio de un desierto de rutina. Crees o ella cree, que esto solo es al comienzo, cuando las emociones están flotando, cuando todo está candente y cuando baje otra vez todo, será igual que antes, igual que los o las anteriores. Es como una pequeña tensión, que se convierte en una lucha desigual entre cabeza y corazón. Aun así, las historias más bonitas, son aquellas de dos personas que están dispuestas a conocerse sin miedos.

Y en el fondo, también te encanta que te diga lo que no le gusta, lo que no soporta, lo que haría que la enfadase y tardase días en perdonarte, es también necesario, lo mismo tendrás que exponerle tú, para que el respeto sea recíproco. Es un paso más, lo hacéis, porque queréis saber más el uno del otro. Y como no, te encanta que te diga cómo le gustan las caricias, como le gusta que le quites la ropa, como quiere que la abraces cuando dormís juntos, conocerse es una bendición, incluso para los sentidos.

Y seguís haciendo cosas juntos, y ves que cada vez estáis más acoplados, es entonces, cuando vienen a la mente tus anteriores parejas y te preguntas ¿Qué hacía yo con ella? Pero ya no hay momento para pensar en el pasado, el presente y el futuro son demasiado bonitos como para perderse en pensamientos que no llevan a ninguna parte.

Y como no, ahí están los momentos íntimos para acrecentarlo todo, donde las miradas tienen un papel principal, no hablan, pero lo dicen todo, abanderarse en sus ojos, que se pueden leer como un libro abierto, es el mayor de los regalos que ella puede hacerte. Porque como decía Benedetti: “El mejor de nuestros diálogos, ha sido el de nuestras miradas”.

Conocerse es una aventura, que ésta salga bien, es la meta, pero el proceso, es lo más bonito que tenemos dentro, no hay como dar y recibir, incluso en temas del corazón, aunque muchas veces, quede con un montón de cicatrices. Si algo lo puede curar, es esa ilusión que despierta en tí esa persona que tienes enfrente. ¿A qué esperas?

Jordi Cicely

Canción para escuchar en bucle: Landslide – Fleetwood Mac

 

 

 

 

Aventurero, curioso, emocional superlativo, romántico, caótico, tozudo, insensato, sensible, tenaz, persistente, impulsivo, vital...soñador...viajero incansable, amante pasional, escritor espontaneo, amigo infranqueable...mis pasiones, la música (la Psicodelia, Sixties, el Brit Pop, Queen y Freddie Mercury, el Indie, el Shoegazing), la literatura, los relatos, la Generación Beat de Jack Kerouac, los poemas de Rimbaud, los viajes por el mundo, cinco ciudades (Braga, Londres, Brighton, La Habana y Hong kong), el cine de Godard y Larry Clarck, la Nouvelle Vague, la serie Doctor en Alaska, el pueblecito de Cicely, el movimiento Mod, el British style, el budismo, la noche en silencio, Latinoamerica, las chicas misteriosas, la vida...que es un suspiro. Solamente una cosa más: Si quieres perderme, sólo tienes que mentirme.

3 Comments

  • laugurut

    Cuando nos enamoramos de una persona comenzamos a sentirnos diferente, nuestro cuerpo comienza a experimentar sensaciones desconocidas hasta el momento y notamos las famosas “mariposas en el estómago”. Entramos en una especie de estado de nervios que se intensifica al ver a esa persona, y que se altera solo con pensar en ella. Parece como si perdiéramos la cabeza por esa persona.

    Cuando conocemos a esa persona tan especial, lo primero que ocurre es que nos atrae físicamente y, poco a poco, vamos sintiéndonos atraídos por su personalidad, por como es. Nuestros pensamientos giran en torno a ella con lo que nos desconcentramos con mayor facilidad, tenemos muchísimas ganas de pasar más y más tiempo con esa persona, y cuando la tenemos delante parece que se nos vaya a salir el corazón del pecho. De esta manera es como sabemos que estamos enamorados
    Cuando nos enamoramos aparecen muchos cambios en nosotros que facilitan que la relación surja, y con el tiempo, estos cambios se estabilizan y entra en juego la voluntad y el esfuerzo como requisitos para que el amor dure para siempre.
    Que nunca desaparezca esta magia entre 2 personas! !!!!!! Gracias por tu relato Jordi 😍😘

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