Cuando te vas…

Hace dos años y medio tuve que emigrar a Inglaterra (Crawley), ahora por suerte, ya he vuelto. Durante mi estancia allí, tuve la oportunidad de poder escribir mi experiencia para la Red Eures y fue todo un éxito en las redes sociales, llegando a ser uno de los post más leídos del momento. Ahora me gustaría compartirlo con todos vosotros y mostraros mi visión sobre esa maravillosa experiencia.

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“Después de cerrar el Centro de Innovación Social In Lugo, más de veinte personas nos quedamos en la calle en plena época de crisis, enviaba un montón de curriculums y nadie te contestaba, yo siempre había tenido ganas de irme a vivir a fuera, antes de esto estuve viviendo y trabajando en Braga (Portugal) algo que hizo, me decantara por seguir intentándolo fuera una vez más.
Yo siempre había querido vivir y trabajar en Londres ya que es mi ciudad preferida y no sabía la forma de poder entrar en el mercado laboral británico sin riesgos. Por aquellas fechas, pasó una cosa curiosa, yo ya me iba a ir a probar suerte en Londres, ya que había quedado con el primo de mi novia en me dejaría la casa un mes para encontrar trabajo en la ciudad del Támesis, que es donde él vive.

Entonces un día miro el ordenador, concretamente en la página del Inem, en el apartado de Eures y ví la oferta, era muy apetecible y lo que ofrecían era más de lo que podía pedir en relación a lo que estaba buscando yo por mi cuenta, no dudé en enviar mi dirección para que contactasen conmigo en una posible selección de mi perfil, yo me olvidé del tema y en menos de dos días recibí una llamada para hacerme una prueba de inglés por teléfono, la verdad no me lo podía creer, ya que una hora antes había comprado el billete para irme a Londres a probar suerte yo solo.

Ese mismo día por la tarde me enviaron un email diciéndome que la había pasado el corte y que tendría otra entrevista y después un curso de formación, fue uno de los días más felices de mi vida en aquellos años que estuve en el paro. En el periodo de un par de horas o incluso menos parecía que el destino me había abierto la puertas de par en para poder trabajar en el Reino Unido.

Quería marcharme fuera, quería sentirme útil, tenía muy claro que mi futuro estaba muy lejos de mi ciudad y de mi país.
Después me hicieron una prueba por teléfono y la pase, recuerdo claramente que la chica me dijo: “estás dentro” y ya me dió las fechas para poder empezar el curso de formación de Agente de Pasaje de Aeropuerto, que se impartiría en Santiago de Compostela, seguía sin poder creérmelo. En el curso conocí a más gente que luego serían mis compañeros y amigos en el Aeropuerto de Gatwick.

Una vez que terminamos el curso tuvimos muy poco tiempo para preparar todo, en menos de dos semanas , todo se aceleró tanto, que pasé de estar en el paro a estar trabajando en Menzies Aviazon como Agente de Pasaje para Easyjet en el Aeropuerto de Gatwick y yo seguía sin creérmelo. Nos pagaron el billete de avión para Londres y nos dieron unas quinientas libras para la manutención del primer mes sin haber pisado aun suelo inglés, eso nunca lo había vivido antes, era de esas cosas que todos te cuentan en plan leyenda urbana y no te la crees hasta que te pasa a tí.
Tuve que hacer papeles en menos de cuatro días y en abrir y cerrar de ojos de una mañana de un ocho de marzo de 2015 un avión de Easyjet estaba despegando de Lavacolla conmigo en uno de sus asientos.

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Me encanta el Reino Unido, me encantan todos los países que lo forman, así que la adaptación por una parte fue fácil, pero siempre hay momentos de bajón, sobre todo cuando uno llega solo a un país nuevo, a un trabajo nuevo a un idioma que no se controla del todo bien y todo lo tuve que afrontar solo. Lo peor de todo fueron el primer mes y medio, llegué a adelgazar 15 kilos y casi quedarme en los huesos, los cambios de horarios, las comidas, las jornadas de formación y luego de trabajo hacen mella en ti este primer periodo. Luego si aguantas, te recuperas y te haces mucho más fuerte.

Todo el mundo dice que no le gustan los ingleses, ni Inglaterra, son sólo tópicos que la gente dice sin conocimiento, hay como todo, como en todos los sitios, quizás los veamos raros, porque aunque estamos cerca físicamente, el cambio entre las Islas Británicas y el resto del continente es enorme, es otra cultura distinta, yo la veo como una cultura dentro de la nuestra. A mí por el contrario me encanta, siempre fui muy “British”, sus grupos, su música, su estética, el olor de sus ciudades y ese color de cielo nublado han sido desde siempre algo que a mí me trae muy buenos recuerdos.

En este país se trabajas con gente de todo el mundo, de países que nunca había escuchado, otras culturas, otros idiomas, gente de decenas de religiones dentro de otras religiones, es un vergel cultural enorme, que yo aprovecho en cada instante, soy como una esponja que absorbo todo lo que tengo alrededor. Tengo la sensación que aquí pasa de todo todo el tiempo, Londres con Nueva york es la capital del mundo, Yo vivo en Crawley y tengo cuarenta minutos en tren hasta la capital, pero cada vez que voy piso y sus calles me siento la persona más afortunada del mundo por ser parte de ella. En Londres ocurren todas cosas del mundo, no te llega el tiempo para hacer todo lo que quieres.

Quizás lo peor es estar solo, sin mi novia aquí conmigo, mi familia, mi perro, aunque parte de esta soledad se ha acabado cuando a mi hermana, que estaba de azafata para otra compañía, al mes y medio la cogieron para trabajar en Easyjet en el mismo aeropuerto, también como azafata, ahora vivimos los dos en la misma ciudad.

Pero estos momentos malos se compensan con el sueldo, que es más que aceptable, el turno, donde tenemos varios días de descanso y sobretodo en que te sientes más valorado que en España en un trabajo, además me gusta que en Inglaterra y el resto de países de las Islas Británicas, si vales para trabajar no importa la edad que tengas. Aquí compaginan en los grupos gente joven y mayor, o sea, fuerza y experiencia, la combinación perfecta.

Cuando llegué a este país, no tenía trabajo, ahora lo tengo, tenía ansiedad, ahora no la tengo y tenía miedo a volar y ahora no lo tengo. Me ha curado en muchos aspectos.
Animo a todo el mundo que no tenga trabajo a que se marche fuera y lo intente, aunque sólo sea eso, la experiencia merece la pena y si puede ser a cualquier país de las Islas Británicas mejor, ya que aparte de un trabajo, te llevas un idioma, que además es el más hablado e importante del mundo y eso ya es mucho. Yo soy de los que piensan que si las cosas no salen, lo mejor es marcharse y luego cuando tengas que volver serás mucho más fuerte de cuando te fuiste”.

Jordi Cicely

 

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